¿Los costeños somos corruptos? Hace algunos meses, cuando la Fiscalía destapó el escándalo en el que salió involucrado el ex guerrillero costeño Jesús Santrich, y que a la postre lo tiene privado de su libertad, escribí en mi cuenta de Facebook una serie de preguntas bastantes provocadoras sobre la corrupción y la caribeñidad. Luego de señalar que me llamaba la atención que en los últimos escándalos de corrupción siempre estaba involucrado, al menos, un costeño, disparé lo siguiente: ¿Será que la cultura caribe, con su desparpajo y su amabilidad permite tranzar y arreglar negocios non sanctos? ¿Será que comunicativamente somos más asertivos para, por ejemplo, decir "ven acá compadre, vamos mitad y mitad, tú sabes cómo es la jugada"? ¿O será más bien un asunto de moral, de herencia histórica, del contrabando de los siglos XVII y en adelante? ¿O será mejor que, como región periférica no nos hemos integrado a la vida nacional sino a través del gamonalismo, del clientelismo...
De política y otros demonios...