Ayer 8 de abril aparecieron en El Espectador, en su edición impresa, dos noticias que me llamaron profundamente la atención. Ambas sobre este infinito conflicto colombiano, ambas sobre las víctimas de esta violencia sin fin, ambas sobre un tema espinoso que los diálogos de paz en La Habana han puesto de moda: el perdón y la reconciliación. La primera noticia informaba la visita de Estela de Carlotto, presidenta de la Asociación Abuelas de la Plaza de Mayo en Argentina, en el marco de la Cumbre de Arte y Cultura de Paz que actualmente se lleva a cabo en Bogotá. La noticia informaba de un encuentro que sostuvo esta reconocida activista y defensora de los derechos humanos, que ha luchado incansablemente por la verdad y reparación de las víctimas de desaparición forzada en la dictadura militar, con las Madres de Soacha; aquellas mujeres que miembros de la fuerza pública les arrebataron sus hijos, los asesinaron y los hicieron pasar como bajas guerrilleras en combate. Lo llamativo del e...
De política y otros demonios...