Faltan menos de dos meses para las elecciones parlamentarias
en Colombia. Se escogerán 280 personas que tendrá la tarea principal de debatir
y diseñar las leyes de la república y realizar control político a toda la administración
del Estado. No es cualquier cosa; se trata de la representación del pueblo, se
trata de la democracia misma, por tanto, debemos escoger los mejores. El
departamento del Magdalena, como circunscripción territorial, cuenta con cinco
representantes a la cámara: ¿quiénes son los actuales representantes de nuestro
departamento?, ¿qué han hecho en los últimos cuatro años?, ¿vale la pena
volverlos a apoyar?
Como ya sabemos, el congreso colombiano está compuesto, en su
inmensa mayoría, por políticos profesionales con pocas capacidades
intelectuales y técnicas para el cargo, con habilidades extraordinarias para tranzar
alianzas que se traduzcan en votos y, algunos, con déficit educacionales que
asustan. Y los representantes a la cámara del departamento del Magdalena no son
la excepción.
Revisando la información que Tuto Santos consolidó de manera
muy juiciosa sobre nuestros representantes del Magdalena encontramos a cinco
personajes opacos, insípidos, sin nada de imaginación política, sin carisma,
sin arrojo, sin nada que decir y, sobre todo, con muy poca gestión para mostrar.
El menos malo, a mi juicio, es Frankly Lozano del partido Opción Ciudadana (2014-2018
y 2018-2022). Presentó 36 proyectos en compañía con otros colegas y realizó un
solo debate de control político sin mayor resonancia en el departamento. No aspira
a un tercer periodo (puso a su esposa en la lista de Cambio Radical) y se dice
que aspira ser gobernador. Kelyn González, del partido liberal (2014-2018 y
2018-2022) y quien aspira seguir en un tercer periodo ha sido una representante
sin son ni ton; ha presentado 45 proyectos de ley con otros colegas y nunca ha
desarrollado un debate de control político. Se destacan iniciativas como el proyecto
de ley “Por medio de la cual se declara al trabajador bananero, al campesino
platanero y a la producción bananera y platanera como patrimonio cultural,
inmaterial, alimenticio y nutricional de la Nación y se dictan otras
disposiciones. [Producción platanera como patrimonio]”. Qué alguien le diga
que patrominializar NO resuelve los problemas estructurales del departamento.
El otro representante es José Pinedo, de Cambio Radical. Un
tipo que ha perdido casi todas las elecciones en las que ha participado hasta
que en el 2018 por fin logró ser representante a la cámara. Participó en 77
proyectos de ley en colaboración con otros colegas y se destaca: proyecto de
ley “Por medio del cual la Nación honra la memoria del juglar Juan Manuel
Polo Cervantes (Juancho Polo Valencia), rinde homenaje a su vida y obra
musical, con motivo de haberse cumplido los 100 años de su Natalicio, y se
dictan otras disposiciones”. Muy bien honrar la memoria de Juancho Polo,
pero, en medio de semejante crisis socioeconomica ¿será necesario esto? Quedan Hernando
Guida (2018-2022) del partido de la U, sin pena ni gloria, presentó 24
proyectos junto con otros representantes y espera repetir periodo. Y por último
Carlos Mario Farelo (2018-2022), que quiere saltar al senado con una gestión
como representante bastante poco destacada de 54 proyectos con otros colegas,
entre los que se destacan el de “promover como Patrimonio Cultural Inmaterial
de la Nación el Festival Nacional del Son Francisco Pacho Rada del Municipio de
Ariguaní (Magdalena)” … ¿en serio?
Los cinco representantes votaron a favor de la nefasta
reforma tributaria que produjo el estallido social del paro de 2021, votaron
también a favor del TLC con el Reino Unido. Los cinco votaron a favor del
fraking, los mismos votaron a favor de la modificación de la ley de garantías
y, como si fuera poco, los cinco votaron en contra de los subsidios a las PYMES
en la pandemia. Ninguno tiene página web por medio de la cual se conozca su
labor congresional y sus redes sociales solo se activan en periodos electorales.
Todos impulsan proyectos de ley en compañía de otros representantes, lo que
habla de su poca capacidad como congresista y, además, responden a la agenda
legislativa del gobierno de turno.
Tenemos en la Cámara de Representantes a cinco ciudadanos que no son más que empresarios electorales. Provienen de una élite rural/urbana que concibe al poder político como un escenario de conquista por medio del cual estructuran modelos de negocios en los que articulan recursos públicos nacionales y regionales. Estos personajes son una figura bisagra muy útil entre el poder nacional y la inversión local. En eso son expertos. Por lo demás, les pagamos más de 34 millones de pesos, les damos tiquetes aéreos semanales, seguros de vida, carros blindados y una cantidad de beneficios más para no hacer prácticamente nada.
Muy interesante Álvaro David, un fiel reflejo de lo que pasa en la mayoría de los departamentos del país. Ojalá tengamos un electorado mas consciente en quienes deposita sus votos.
ResponderEliminarEl Congreso de la República de ha degradado mucho desde el punto de vista intelectual. Pocos parlamentarios con formación de estado para asumir las funciones de esa corporación.
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