El novelón ese que involucra al hijo del presidente Petro es no solo una historia típica del melodrama latinoamericano -cachos, venganza, mentiras, protagonistas que caen en desgracia, terceros avispaos, cárcel, etc.- sino también un escándalo institucional de proporciones mayúsculas y con consecuencias que todavía no podemos dimensionar. El golpe ha sido durísimo: el gobierno que prometió cambios en el sistema político, que criticó hasta el infinito las prácticas antidemocráticas y las mafias que históricamente han sustentado a las élites y que juró erradicarlas, posiblemente fue elegido con los dineros sucios de estas mismas mafias. Aunque sí recibió y consintió apoyos de sectores con pocos escrúpulos, todo indica que el presidente no estaba enterado de los tejemanejes de Nicolás y que esas platas entraron en el marco de una vorágine rocambolesca, propia de la política electoral en las regiones. ¿Cómo fue que la plata del narcotráfico y prácticas como la compra de votos terminaron ...
De política y otros demonios...