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Mostrando entradas de 2023

Plata, culebrón e inercia política

El novelón ese que involucra al hijo del presidente Petro es no solo una historia típica del melodrama latinoamericano -cachos, venganza, mentiras, protagonistas que caen en desgracia, terceros avispaos, cárcel, etc.- sino también un escándalo institucional de proporciones mayúsculas y con consecuencias que todavía no podemos dimensionar. El golpe ha sido durísimo: el gobierno que prometió cambios en el sistema político, que criticó hasta el infinito las prácticas antidemocráticas y las mafias que históricamente han sustentado a las élites y que juró erradicarlas, posiblemente fue elegido con los dineros sucios de estas mismas mafias. Aunque sí recibió y consintió apoyos de sectores con pocos escrúpulos, todo indica que el presidente no estaba enterado de los tejemanejes de Nicolás y que esas platas entraron en el marco de una vorágine rocambolesca, propia de la política electoral en las regiones. ¿Cómo fue que la plata del narcotráfico y prácticas como la compra de votos terminaron ...

El Ñoño Elías y la indulgencia selectiva

Hace unos días recibieron al Noño Elias con papayera y carnaval en Sahagún, luego de pagar su condena. El exsenador y gran elector de ese departamento estaba preso porque participó en el entramado de corrupción en el que la empresa brasileña Odebrech fue la gran estructuradora de una red coimas que se extendió por todo el continente y que en Colombia, cómo no, tuvo una gran acogida. El Ñoño era abrazado, vitoreado, aclamado: amado. Y él, cual reina de belleza, saludaba y mandaba besitos y reía viendo cómo toda esa gente, con camisetas de la selección Colombia, salió a las calles a recibirlo.   Ante este fenómeno, la mirada cachaca se activó de inmediato. El moralismo y el humor con sorna no esperaron medio segundo y la cascada de comentarios en redes, con mucha unanimidad, giraban entorno a la pregunta ¿por qué reciben con tanto honor y con tanta bullaranga a un político corrupto? La pregunta es totalmente válida e interesante, pero la mirada cachaca, que es la que manda en re...

La hipersensibilidad por el gasto público II

  Hace unas semanas escribí una entrada en la que intentaba exponer la sensibilidad por el gasto público que existe en Colombia en la actualidad. Dije que “así como con Carrasquilla [que fue el responsable de detonar una de las mayores movilizaciones sociales en la historia del país], la gente no perdona que los gobernantes, sean quienes sean, utilicen los recursos del erario para gastos suntuosos que solo benefician a unos pocos”. Dije también que “en las democracias actuales pesan tanto la redistribución de la riqueza como la redistribución de los privilegios, pesa por igual tanto la lucha contra la pobreza como la lucha contra la riqueza mal habida, que el problema [para un gobierno como el de Petro] no son solo los millones que se pierden en la corrupción, sino el descaro público de usufructuarlos y restregárselos a los demás”. Y terminé preguntándome “¿De dónde viene esta hipersensibilidad por el gasto público?” Intentaré, pues, dar una respuesta a este interrogante. El p...

La hipersensibilidad por el gasto público I

E n abril de 2021 el ex ministro de hacienda Alberto Carrasquilla dijo en una entrevista que 12 huevos costaban 1.800 pesos y provocó no solo que su nefasta reforma tributaria se cayera, sino una de las movilizaciones sociales más grandes de la historia reciente de Colombia. Que hace dos años la gente saliera a las calles, en medio de una pandemia, a gritar decenas de consignas y a expresar su rabia con los gobernantes de turno claramente fue un fenómeno que va más allá de la equivocación de un ministro indolente e ignorante. Pero, sin duda, sí que fue la gota que rebosó el vaso. No hay nada que empute más a la gente que los políticos no comprendan las dimensiones económicas de los más desfavorecidos; que no sepan qué vale un huevo, que se gasten cientos y miles de millones en nimiedades mientras la pobreza se expande sin control. En los últimos años hemos sido espectadores de una hipersensibilidad política por el gasto público. En Colombia esta hipersensibilidad viene de hace varios...

Políticos “mata años”

Hay gente que tiene 40 y parece de 20. En mi tierra se les conoce como “mata años”; es decir, personas a las que los años no les pasan, los matan, se los saltan. De apariencia siempre juvenil, los “mata años” mantienen un halo de frescura en su imagen que, sin embargo, no es del todo infalible: todo “mata años” tiene arrugas y líneas de expresión, tal vez mínimas, tal vez casi que imperceptible, pero ahí están, develando los 40 reales. Pero, en cualquier caso, gozan permanentemente de las bondades de la juventud. Hay políticos en Colombia que son “mata años”, pero no por su apariencia física, sino por sus discursos y por sus actos. Se trata de figuras de reconocimiento nacional que llevan décadas en la política, jugando al juego que les pone en la mesa el sistema, participando en elecciones, tejiendo alianzas con sectores tradicionales, o sea tejiendo alianzas con políticos viejos, practicando una política vieja y, sin embargo, se maquillan de tal forma que siempre proyectan juventud...